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Las ventajas del nitrógeno a la hora de inflar las ruedas de nuestro coche

El aire convencional con el que normalmente se inflan los neumáticos cuenta con un elevado grado de humedad, que a altas temperaturas, con la evaporación, hace aumentar la presión de los neumáticos. De la misma forma, a bajas temperaturas o cuando llevamos un tiempo sin usar el coche, la humedad vuelve a condensarse haciendo disminuir la presión de los neumáticos de nuevo. 

El nitrógeno es un gas inerte, no inflamable, por lo que resulta una sustancia mucho más segura que el oxigeno en muchas situaciones. Por otra parte el nitrógeno es un gas seco, frente al aire normal, que es un gas húmedo, así que también contribuye a evitar la oxidación de ciertos componentes de la rueda, conservando mejor las propiedades y la flexibilidad del caucho.

El inflado con aire convencional dificulta mucho la tarea de mantener una presión estable en los neumáticos y se recomienda revisar la presión una vez al mes, para comprobar que sigue siendo la adecuada. Las moléculas de nitrógeno son mayores que las de oxígeno por lo que cualquier fuga que se pueda producir en un neumático, será menor si éste ha sido inflado con nitrógeno que con aire convencional.

Las ventajas de un inflado con nitrógeno

- La presión de los neumáticos se mantiene durante más tiempo y de forma más estable.

No les afectan las altas temperaturas ni sus cambios bruscos.

Mejora el comportamiento de los neumáticos.

- Mejora el agarre porque estabiliza las presiones.

Favorece al ahorro de combustible.

Emite menos CO2.

Cuida más el medio ambiente.

- Es compatible con cualquier neumático. Las ruedas infladas con nitrógeno suelen llevar unos tapones de color verde. Hoy en día prácticamente todos los talleres disponen de bombonas de nitrógeno. Suelen cobrar unos 12 euros por inflar las 4 ruedas (tres euros por cada rueda) y una oferta para rellenar gratis la de repuesto.